En Siraro, Oromía, Etiopía, Shega Denke salía a las 4 para recoger agua. Un relato de UNICEF de 2026 registra una hora de caminata, largas filas y a veces ninguna agua. Los niños podían faltar a clase. No solo pesaba el recipiente: no saber cuándo avanzaría la fila decidía si quedaba tiempo para la escuela.

Un nuevo sistema solar bombea agua a un depósito y puntos públicos y sirve a más de 25.000 residentes. Para Shega, el nuevo punto está a unos veinte minutos.

Agua y educación no eran problemas separados. Antes de una silla vacía en el aula, un niño ya esperaba en la fuente. La infraestructura cambió el horario que comenzaba a las cuatro.