En 2022, Marvelous Shumba a veces se levantaba a las 2 para una fila de pozo en Mabvuku, al este de Harare. UNICEF registró que el agua municipal había cesado tres años antes. Los pocos pozos servían hogares, centro comercial, clínica y barrios vecinos; se esperaba horas y, al superar la demanda a la bomba manual, surgían peleas.
La demanda metropolitana era de 800 megalitros diarios frente a unos 500 producidos. Cortes eléctricos, infraestructura antigua y embalses variables agravaban la falta. Hogares pasaban días o semanas sin agua potable y niños solían recogerla.
Los sistemas solares incluyeron 61 esquemas, 164 pozos rehabilitados y 15 puntos, llegando a más de 850.000 personas. No se trata de romantizar madrugar: cuando el grifo dejó de funcionar, el día familiar comenzó en la fila de una bomba manual.
