Las elecciones de Sierra Leona del 24 de junio de 2023 debían celebrarse de las 7 de la mañana a las 5 de la tarde. Sin embargo, la misión de observación de la Unión Europea registró diez centros de votación que cerraron después de la hora indicada debido a las largas filas. Las directrices de la Comisión Electoral establecían que quienes ya estuvieran en la fila a las 5 podían votar, mientras que quienes llegaran después del final marcado no podían incorporarse.
Con esa regla, el plazo no lo definía únicamente el reloj. La última persona de la fila a las 5 se convertía en la frontera visible entre un derecho al voto ya adquirido y una llegada tardía. La fila era a la vez resultado de la congestión y un mecanismo para conservar el derecho existente a la hora del cierre.
