El 11 de octubre de 2005 Liberia celebró sus primeras elecciones presidenciales y legislativas después de la guerra. Hubo votantes en fila desde las 2 de la madrugada y las colas se extendieron por las calles. Unos 1,35 millones estaban inscritos en 3.070 centros instalados en escuelas, iglesias, tiendas urbanas y chozas rurales; quienes ya esperaban al cierre oficial de las 18.00 pudieron votar. Cada persona debía ser comprobada en el censo, recibir una papeleta y votar en secreto. Cerca de 3.500 observadores liberianos, 421 internacionales y fuerzas de paz vigilaron el proceso. Ellen Johnson Sirleaf ganaría la segunda vuelta, pero antes del amanecer nadie conocía ese desenlace: lo visible era un procedimiento cívico nacional, imposible durante la guerra, reapareciendo en la calle.