En Khem Karan, en el Punjab noroccidental de India, el santuario del santo sufí Sheikh Brahm se encuentra a unos veinticinco metros de la frontera entre India y Pakistán. Un reportaje de Religion News Service de octubre de 2024 documentó que devotos hindúes, musulmanes y sijs forman una fila cada jueves para presentar sus respetos. Los preparativos del langar, la comida comunitaria, comienzan temprano y la jornada puede reunir a miles de personas.

Justo detrás de quienes avanzan hacia el santuario hay una valla fronteriza que impone otro tipo de orden. Fieles de distintas religiones se acercan por turno a una misma entrada, haciendo visible una cultura compartida junto a una división política. Esperar no es solo entrar en un espacio sagrado limitado, sino participar en un ritmo comunitario renovado cada jueves.