En las elecciones nacionales de 2017, Papúa Nueva Guinea instaló centros de votación por todo un país de montañas e islas. Los observadores del Foro de las Islas del Pacífico documentaron zonas destinadas a las filas de votantes en los centros que visitaron, aunque señalaron que en algunos lugares esas zonas no estaban claramente delimitadas.
Incluso cuando las urnas llegan a comunidades remotas, hay que comprobar los nombres y depositar los votos de uno en uno. Durante un día, una misma secuencia de votación vuelve a conectar a un país geográficamente disperso.
