En una jornada de inmunización del Hospital de Mujeres y Niños de Damaturu, noreste de Nigeria, decenas de mujeres esperaban con sus hijos. Hajara Sally, de 27 años, llevó a su hija Aisha, de 25 meses, a la vacunación rutinaria. Al fondo, un registrador de nacimientos con tableta se acercó; el trámite tardó menos de siete minutos.

Aisha nació en casa y pasaron más de dos años sin que nadie explicara la importancia del registro. Integrar el registro civil electrónico en vacunación y atención prenatal evitó buscar otra oficina. UNICEF y la Comisión Nacional de Población apoyaron el registro de 11,5 millones de niños en Nigeria en 2023.

La fila de vacunación tuvo más de una función. Al colocar el servicio de identidad junto al tiempo de espera sanitaria, el turno para una inyección se convirtió en el primer registro oficial de existencia de la niña.