En abril de 2017, más de 6.000 personas huyeron de la violencia alrededor de Pajok, Sudán del Sur, hacia Lamwo, norte de Uganda; al menos 4.500 se reunieron cerca de la frontera. ACNUR documentó pulseras colocadas antes del traslado a Palorinya. En una recepción masiva, evitan duplicados y conectan con transporte y entrevistas posteriores.
No era una fila voluntaria de ocio. Quienes escapaban pasaban por recepción, identificación y traslado. La pulsera funcionaba como marcador, pero también mantenía visibles familias, necesidades médicas y casos de protección dentro de un proceso de miles.
