En julio de 2016, personas que huían de nuevos combates en Sudán del Sur esperaron el registro en Elegu, Uganda. ACNUR informó 5.015 cruces en tres días; más del 90% de los recién llegados eran mujeres y menores de dieciocho años.

La fila no era el fin del desplazamiento, sino la entrada para contar llegadas, registrar identidades y familias y conectar con recepción y ayuda. El aumento presionó de inmediato la capacidad administrativa.

No debe romantizarse como huida ordenada. Personas recién escapadas de violencia armada esperaban que el sistema anfitrión registrara su llegada.