En octubre de 2018, desplazados y retornados hicieron fila en un centro de efectivo de ACNUR y socios en Luiza, Kasai, República Democrática del Congo. La distribución llegó a más de 17.600 personas; el 83% de beneficiarios eran mujeres en una zona dañada por la violencia de 2017.
El efectivo permite elegir entre comida, transporte, vivienda u otra necesidad, pero devolver elección aún exige identidad y pagos ordenados. La fila no era una historia de recuperación, sino una entrada administrativa para que quienes perdieron sus medios recuperaran un control limitado.
