Hacia 2012, refugiados sirios que acudían a centros urbanos de ACNUR en Jordania podían esperar hasta doce meses por una cita. Más de 60.000 seguían esperando en julio de 2013, pero más personal, instalaciones ampliadas y escaneo de iris permitieron a Irbid eliminar el atraso en septiembre.
El registro no era solo identidad, sino entrada a protección y ayuda. Una capacidad de 1.300 personas diarias reorganizó la fila visible en un sistema de citas y datos. Se redujo tanto la espera como el período incierto de vivir sin registro.
